viernes, 5 de febrero de 2010

Cuestión de responsabilidad (Reposición)

Feria de El Puerto de Santa María

¿Cómo no, con riendas y anteojeras?
Queda pues claro, que el hombre es el único animal responsable
de su propia manipulación y ceguera.

viernes, 22 de enero de 2010

Falsos perjuicios

El árbol caído

FZSSSSSSsssssssssssssss........... TOCcc.

Había oído ese sonido cinco mil veces, pero una vez más, la flecha había vuelto a desviarse. A un metro del blanco, a la derecha, hubiera podido confundirse con una de las ramas de un joven alcornoque, donde quedó clavada.

-No he podido lanzar mejor. Es imposible templar más el arco, controlar mejor la tensión en la espalda, perfeccionar la posición... no me lo explico... debería desistir... sólo una vez más- pensó, mientras se colocaba para probar de nuevo.

Con una maestría increíble y como siempre, tomó la nueva flecha (una más), apretó la empuñadura, dirigió su cabeza hacia el blanco y, con velocidad pausada y uniforme, elevó el arco...

A saber qué fué lo que ocurrió justo en aquel instante. Digo justo, porque realmente... se hizo justicia. Sea lo que fuere aquello que obró en él, le hizo anclar la flecha bajo la mandíbula, en lugar de hacerlo bajo el pómulo. Tensó, apuntó y soltó... y aunque ya no manejaba el tiro en absoluto, continuó apuntando mentalmente, hasta que la flecha llegó a su real destino (esta vez sí). Se incrustó en él, como nunca antes lo había hecho y como sin duda, seguiría haciéndolo a partir de aquel momento...

Tras unos segundos de jubilosa alegría, un crujido estrepitoso quebró el silencio. Afortunadamente, pudo percatarse con la suficiente rapidez, de que nada menos que un árbol se le venía encima, y por poco -por muy poco-, logró esquivarlo...

-¡¡¡ Válgame Dios... el alcornoque !!!-

Indudablemente, fue su terco empeño, disfrazado de cinco mil flechas, lo que llegó a talar (literalmente) aquel árbol...

...y con el árbol, gracias a su obstinada perseverancia, también se derrumbó su desacertada estructura mental de frondoso ramaje, formada por todos y cada uno de los falsos perjuicios de su estrabismo...

...acababa de medir la distancia, antes inexistente, entre su defecto visual y sus verdaderas limitaciones.


Persevera y nunca te subestimes.


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jueves, 14 de enero de 2010

Descenso a la cumbre

Monte Picacho y su reflejo - Alcalá de los Gazules


Si pudiésemos erradicar el materialismo de nuestra mirada,
la sociedad se mostraría ante nuestros ojos como una montaña de carne y hueso,
un conglomerado de millones de seres, que se afanan por ocupar lugares más altos,
mientras proyectan piramidalmente todo su peso sobre aquellos que les sirven de apoyo...

Aunque es la sociedad la que valora la altura de nuestras posiciones
y nuestra mayor o menor capacidad para ascender con rapidez,
no será ésta la que nos enseñe que el viaje más extraordinario y gratificante
es aquel que se acomete al descender... voluntariamente.

Basta de teoría... practiquemos.

Justo en este momento en Haití, casi el 1% de la población
descansa bajo toneladas de tierra y hormigón,
mientras que el resto deambula como fantasmas por las...
¿calles?, soportando todo nuestro peso... todo.

¿Te animas a 'retirar' tu granito de arena
y 'descender' unos centímetros en la montaña humana de la miseria?

Mis colegas españoles y yo tenemos AQUÍ al menos nueve maneras posibles de hacerlo.
(1 euro aquí equivale a 50 allí, 10 = 500, 100 = 5000,...)
Los demás, encontraréis sin duda las mismas oportunidades... o más.

Feliz descenso.


PD. A veces los reflejos son mucho más elocuentes que la propia realidad.

viernes, 8 de enero de 2010

Estacas del paraíso (Reposición)

Límite del castillo de Jimena de la Frontera

"...he visto cercas semiconsumidas por el fuego, los límites de la propiedad perdidos en medio de la pradera, y algún avaro de este mundo con un agrimensor buscando el linde. Aunque el cielo se había aposentado a su alrededor, no advertía el ir y venir de los ángeles porque sólo buscaba el viejo agujero de una estaca en medio del paraíso. Volví a mirar, y lo ví en medio de una ciénaga estigia rodeado de diablos; sin duda había reencontrado el linde -tres pequeñas piedras donde había estado clavada una estaca- y, al mirar de más cerca, ví que el Príncipe de las Tinieblas era su agrimensor."

Henry David Thoreau

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El mayor de mis deseos



Deseo...

Que vuestro primer deseo
sea la paz atemporal,
la humildad,
la utilidad del sufrimiento que florece ante vuestros ojos,
y la vigilancia permanente sobre el resto de deseos...

...y que además éste...

...se cumpla.



¿Se puede pedir algo mejor?



Buscador de buscadores
os desea una Feliz Navidad
y un introspectivo año nuevo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Predisposición

Flores silvestres - Entorno del castillo de Zahara de la Sierra


La capacidad de aceptación de una evidencia
es directamente proporcional a la nitidez de su percepción,
e inversamente proporcional a la implicación
que ésta tiene en nuestras vidas.

"Allanad los caminos..."

Este es el principio fundamental del crecimiento,
pues recursivamente y ante su fiel defensor,
exhibe nuevas evidencias, diluye los blindajes,
y le hospeda en ellas...


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viernes, 11 de diciembre de 2009

Visto y no visto

Mi reloj y unas flores de mi jardín

¿Tienen reloj de pulsera?

Obsérvenlo.

Al dirigirle la mirada, recordarán esto, ahora y siempre:

Porque vieron al relojero, dirán que estoy como una cabra,
si afirmo que el reloj existió perpetuamente, o se hizo a sí mismo,
sin que un tercero interviniera en su creación...

¡¡¡ Cuánto más complejos que esta maquinaria
son el universo y sus leyes (relojero incluido) !!!

¿Qué opinarían ante una afirmación similar aplicada al cosmos?

Amables lectores, lo dejo a vuestra inestimable consideración...

(sólo si tienen un reloj en la muñeca, claro)

viernes, 4 de diciembre de 2009

El ojo de cristal

Patio del pozo - Alcázar de Segovia

Dicen que para resolver un problema, primero es preciso percatarse de su existencia.

En sueños, me he visto reflejado en un pozo siniestro de aguas oscuras, donde mi silueta se recorta vivamente sobre un cielo a veces grisáceo, y en ocasiones estrellado.

Es tal la desconfianza hacia todo cuanto veo, que las imperfecciones de aquella imagen, despiertan en mí serias dudas acerca de la posición que ocupa realmente mi reflejo y el lugar que ocupo yo. Buscando al verdadero culpable de esta distorsión visual, y como en un juicio justo, doy la absolución a la turbidez de las aguas, al eco del viento allí atrapado, e incluso a la razonable distancia que se interpone entre mi rostro y aquella superficie opaca, para acabar descargando toda la responsabilidad sobre mi propia percepción de la realidad y de mi esencia.

En esta fase del sueño, llevo las manos a la cara y comenzando por el izquierdo, me palpo los ojos, tanteando sigilosamente, como el que busca el arma del delito.

Ante mi asombro, descubro una dureza inesperada tras el párpado.

Armado de valor, uso una mano para abrirlo, y con la otra introduzco el dedo pulgar hasta el fondo, y luego el índice por el otro lado. Así consigo extraer una pesada esfera de cristal, que mantengo perplejo entre ambas manos.

A continuación, con un gesto despiadado, la dejo caer al pozo, mientras sigo observando allí abajo mi reflejo imperfecto, ahora más tenue y aún si cabe, más desfigurado.

Mi asombro todavía pervive cuando, superpuesta a esta imagen, percibo la visión vertiginosa de las paredes oscuras del pozo girando alocadamente, mientras el ojo de cristal avanza hacia el abismo, atraviesa el reflejo humilde de mi propia miseria, y se pierde en las profundidades inhóspitas de aquel infierno atroz.

Debe reposar ya en el fondo y mirando hacia arriba, cuando la componente dinámica de aquella doble percepción se estabiliza, dando paso a la estampa de un ojo, reflejada bajo la superficie del agua, en un escenario irregular de piedras calcáreas. Aún avanzo más hacia la locura y las dudas se multiplican, cuando llego a apreciar una tercera imagen tras las anteriores, mucho más difusa, de mi propio rostro.

¿Dónde me hallo?

¿Acaso no estoy arriba, observando mi reflejo en la superficie a través de la información que mi ‘único ojo sano’ continúa enviándome? ¿Me encuentro tal vez en el fondo, mirando mi rostro a través del agua? ¿No será que puedo ver desde allí abajo, a través de aquel ojo inerte, que también se observa a sí mismo reflejado en el aire?

Es entonces cuando mi consciencia, a punto de desfallecer, saca fuerzas de flaqueza.

Con una maestría inusual en mí, comienzo a enfocar esta superposición de diapositivas inconexas. Aunque mi única certeza sigue siendo la de habitar un mar de dudas, la imagen resultante, un poco desdoblada todavía por el primer reflejo, parece derrochar nitidez y mostrarse reveladora, sobre un cielo a veces grisáceo, y en ocasiones estrellado.

Hasta el ojo de cristal, aparece en su lugar, incrustado en mi rostro…

Cuando despierto de aquel enigmático sueño, mi agitación persiste hasta comprobar el tacto blando de mis párpados, a lo que sigue una fe ciega hacia todo cuanto veo, así como la ausencia aparente de problemas, y de cualquier duda ante lo que soy y el lugar que habito.

No obstante, hoy me embarga un deseo irrefrenable de volver al pozo oscuro. Dormiré mi consciencia a este mundo, para viajar hasta aquella perforación arcana, mausoleo de miradas, galería de lo insondable…

… y arrojar allí mis ojos cristalinos… ambos.


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